Existe tensión en el centro de cualquier debate sobre la gestión del agua de mina; la creciente demanda de materias primas impulsa proyectos mineros cada vez más grandes. Estos proyectos conllevan mayores impactos y riesgos relacionados con el consumo de agua y los sistemas de gestión de relaves.
También observamos “una mayor demanda de las partes interesadas, como las comunidades locales y los organismos reguladores, para reducir dichos impactos y riesgos, que deben evaluarse cuidadosamente al desarrollar y extraer un recurso mineral”, explicó Javier E. Torrealva, líder técnico de proyecto, Gestión del Agua de Mina. Además, “los accionistas esperan ingresos constantes y cumplimiento de los plazos” para los nuevos proyectos mineros, ya sean nuevos o existentes.
Esta compleja red de necesidades y expectativas significa que “la planificación temprana e integral de la gestión del agua de mina es un componente clave de los planes mineros resilientes, rentables y sostenibles que abordan los desafíos hídricos durante la construcción, operación y cierre de la mina”, continuó Torrealva.
Dicho plan incluirá estrategias para suministrar agua para el procesamiento, cumplir con los objetivos de calidad del agua en la descarga y otros requisitos específicos de la cuenca hidrográfica (a menudo determinados por las partes interesadas), y minimizar la cantidad de agua en contacto.
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