En la industria minera, el cierre de faenas suele tratarse como una etapa terminal: una obligación regulatoria que se enfrenta cuando el yacimiento ya está en su fase final. Cristián Marambio, principal y líder del equipo de Cierre de Minas de Stantec en Chile, sostiene que ese paradigma es el principal obstáculo para una minería sustentable y, a la vez, rentable.
“La inversión en cierre a veces es comparable con el capex inicial de un proyecto, y las operaciones no captan esa relevancia”, advierte. La consecuencia es conocida: hay faenas que invirtieron en cerrar más de lo que generaron en toda su operación, e incluso proyectos greenfield que nunca salieron a la luz porque, al incorporar el costo real del cierre, dejaron de ser rentables. El cierre no es un trámite final, sino una variable que define la viabilidad del negocio desde su origen.
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