Conservación de patrimonio mundial antiguo con nuevas necesidades educativas en Edimburgo
10 febrero 2026
10 febrero 2026
Para las diferentes regiones del mundo, el éxito de un diseño depende de escuchar qué desea el cliente y de integrar los aspectos únicos de la cultura
En esta serie exploraremos el poder de la colaboración y de la cocreación con nuestros clientes. Estas alianzas demuestran cómo afrontamos los mayores desafíos del mundo juntos.
"La arquitectura es nuestro activo cultural más valioso".
Palabras de David Martin, vicepresidente de Edificaciones de Stantec, quien lleva varias décadas diseñando este tipo de activos.
Piénsalo. Cuando viajas o visitas un lugar nuevo en el mundo, ¿qué es lo que más llama tu atención? Es la arquitectura, pues revela la esencia del lugar.
Martin, a quien se le han encargado proyectos complejos en Norteamérica, Europa y Oriente Medio, integra los aspectos propios del entorno local en sus diseños.
"Uno busca diseñar algo contemporáneo, y a la vez exclusivo del lugar", dice. "De ese modo sabes cuándo un edificio pertenece a Dubái, Londres o Filadelfia. Son zonas culturalmente distintas y entender esto es fundamental".
¿Cómo lo hace? Escuchando.
"No nos reunimos con los clientes para decirles cuál será el diseño; nuestro trabajo es escuchar y entender lo que ellos buscan", explica Martin. "Ellos conocen la zona y lo que es importante para la comunidad, y nosotros estamos ahí para ayudar a materializar su visión del proyecto".
Con humor y paciencia, David fue capaz de manejar algunas conversaciones bastante difíciles, lo cual nos ayudó enormemente.
Para nuestros clientes, eso es importante.
"La vasta experiencia internacional de David en diseño fue el factor clave que nos motivó a querer trabajar con él", afirma Julia Laidlaw, jefa de planificación inmobiliaria de la Universidad de Edimburgo. "Pero también, su capacidad para escuchar diferentes perspectivas, presentar opciones variadas y crear consenso mientras lidiaba con personas de carácter fuerte".
Edimburgo es la capital de Escocia desde hace más de 600 años. Construida sobre una serie de colinas, la arquitectura medieval del centro histórico de la ciudad es un Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Las calles siguen un patrón tipo "espina de pez". Los estrechos callejones, llamados "wynds" y "closes", facilitan el paso entre los edificios.
Edimburgo también alberga el BioQuarter, un distrito de uso mixto fuera del centro de la ciudad que combina innovación, cuidado de la salud e investigación médica. La zona hospitalaria original de Edimburgo era un conjunto de edificios de la época victoriana construidos en el siglo XIX.
Integrar el pasado y el futuro fue parte de la visión que la universidad tenía para el distrito.
"Hubo cierto rechazo de los residentes a perder parte de su patrimonio", cuenta Laidlaw. "En nuestras conversaciones con David, mencionamos que queríamos conservar ciertos elementos de conexión con el antiguo centro de Edimburgo para mantener ese vínculo con la historia de la región".
Martin fue el líder del diseño del Instituto de Regeneración y Reparación del Sur (IRR South). Para el diseño de la edificación se inspiró en los "wynds" y "closes" del centro histórico de Edimburgo.
"Hay tres escaleras principales que permiten el acceso rápido al personal a otras áreas dentro del edificio, algo muy similar a un "wynd" o un "close" medieval", comenta Martin. "Por ejemplo, diseñamos un área de laboratorio de alta tecnología en dos niveles,
una de esas escaleras está integrada en el laboratorio. Los investigadores pueden subir y bajar las escaleras para reunirse con sus colegas sin tener que salir del laboratorio, quitarse el EPP, usar el ascensor, subir un piso y volver a vestirse".
La escalera le da al edificio conectividad horizontal y vertical para crear una sensación de innovación y progreso, lo que concuerda con la misión del BioQuarter.
Anna Stamp, Julia Laidlaw y David Martin
IRR South se dedica a la reparación y generación de tejidos.
"Está conectado con el hospital de al lado y con los investigadores de empresas biomédicas y farmacéuticas", afirma Martin. "Esta cercanía a los médicos, pacientes e investigadores ayuda a reducir el tiempo necesario para sacar al mercado un nuevo fármaco, terapia o dispositivo médico".
Pero el hecho de que varias disciplinas usen los mismos espacios puede traer dificultades.
"Los académicos valoran mucho el espacio de investigación y trabajo, y siempre realizar cambios es difícil", sostiene Laidlaw. "Estamos llevando a las personas y sus trabajos a un nuevo edificio y un nuevo espacio. Pero, con humor y paciencia, David fue capaz de manejar algunas conversaciones bastante difíciles, lo cual nos ayudó enormemente".
IRR South fue diseñado para la colaboración. La universidad no quería que los distintos grupos se instalaran en cuatro rincones del edificio y que nunca se comunicaran entre ellos. El diseño del edificio los reunió de forma natural.
"Estos proyectos son complicados, las economías son complicadas", afirma Martin. "¿Puedes sobrevivir a problemas tan difíciles? ¿Puedes adaptarte y trabajar en equipo para encontrar soluciones? Para mí, ese es el rasgo distintivo de una colaboración exitosa, y es lo que ocurrió con Julia y su equipo"
Laidlaw concuerda con ello.
"Durante el proceso de diseño y construcción, tuvimos muchos cambios de jefes de grupos y líderes de edificaciones", cuenta. "Cada uno con un enfoque y actitud diferentes. David nunca se aferró a una sola solución. Él entendía el vaivén de cómo operan las universidades. David afrontó esos desafíos junto a nosotros".
Martin describe las relaciones con nuestros clientes como un proceso de "transferencia de energía": el cliente aporta su energía y entusiasmo por su visión, y el equipo de diseño toma esa energía y la moldea de modo que cumplir las aspiraciones del cliente.
"Mi relación con Julia iba más allá de una relación cliente-arquitecto", sostiene. "Básicamente éramos buenos amigos intercambiando energías positivas y trabajando juntos para lograr el éxito del proyecto".
El proceso de diseño del IRR South comenzó en el 2012. El hijo de Martin tenía 3 años. La construcción finalizó en el 2023, cuando su hijo ya tenía 14 años.
"Sus años de formación se dieron durante el ciclo de vida de este proyecto", afirma Martin. "Eso pone en perspectiva lo largo que puede ser un proceso, pero también la importancia de la colaboración; se debe mantener el impulso para llegar a la meta".
En otoño del 2025, se reunió con Laidlaw para una sesión fotográfica destinada a conmemorar su colaboración en la construcción del IRR South.
Era la primera vez que se reunían desde la inauguración del edificio.
"Fue exactamente lo mismo que reunirse con un viejo amigo al que no ves desde hace mucho tiempo. Nos reímos mucho y retomamos la conversación enseguida, como si el tiempo no hubiera pasado".
"De verdad fue como retomar el contacto con un amigo", comenta Laidlaw. "Fue muy bonito celebrar juntos nuestro éxito. De Stantec solo tengo cosas buenas que decir. David abordó el proyecto con un enfoque práctico y con creatividad, dos elementos imprescindibles".
"Redefinimos lo que es posible en cada comunidad". Al trabajar en colaboración con nuestros clientes obtenemos juntos resultados que ninguno podría lograr solo.